La catedral de León: Un gran libro de alquimia escrito en piedra

Bajo la luz multicolor que atraviesa las vidrieras y el aparente caos que parece envolver el interior de la Catedral de León se esconden mensajes que trascienden a la fe y vencen al tiempo.

José Martín | Dativo Rodríguez
01 de Enero de 2026
Actualizado: 01 de Enero de 2026 a las 12:31
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La catedral de León: Un gran libro de alquimia escrito en piedra
La catedral de León: Un gran libro de alquimia escrito en piedra

Bajo la luz multicolor que atraviesa las vidrieras y el aparente caos que parece envolver el interior de la Pulchra Leonina se esconden mensajes que trascienden a la fe y vencen al tiempo.

Vidrieras de la Catedral de León
Vidrieras de la Catedral de León | Eduardo Margareto / ICAL 

 

Así lo ven algunos historiadores del arte, que son capaces de interpretar el templo gótico leonés como una verdadera obra de la alquimia, todo ello sin letras o explicaciones más allá de las que están plasmadas en la piedra de Boñar.

La alquimia no es una disciplina demasiado conocida en la actualidad, pero en su día fue una de las más seguidas por los filósofos en busca de la perfección. De esta manera y desde la Edad Media, los humanos buscaban cómo interpretar el mundo a través de los símbolos.

En esta búsqueda entraban la alquimia y el hermetismo, que forman parte de esa tradición de saberes ocultos que buscan explicar la transformación de la materia y del alma.

Uno de esos historiadores que ha estudiado esta ciencia oculta en la Catedral de León es César García Álvarez, profesor titular de la Universidad de León, dejando plasmados sus conocimientos sobre la relación entre el templo y esta disciplina en su artículo ‘La Catedral de León y la alquimia’.

 

 

Un universo más allá de lo visible

Lejos de ser simples supersticiones, la alquimia fue durante siglos una forma legítima de conocimiento que se situaba entre la química primitiva, la filosofía y la espiritualidad.

En este contexto comienzan a alzarse las catedrales góticas como imágenes del cosmos (el universo en su totalidad), ordenado y armonioso, dejando claro que no eran obras de la arquitectura alejadas de los pensamientos simbólicos.

En ellas se puede ver la transformación de la piedra en luz gracias a las vidrieras. Una situación, que puede incluso interpretarse como una metáfora perfecta de la transmutación alquímica, simbolizando la transformación del plomo al oro, pasando así de lo material a lo divino.

 

Enjutas de la Catedral de León
Enjutas de la Catedral de León | ProMonument 

 

Las enjutas: un laberinto de símbolos

La Catedral de León es un ejemplo claro de la relación entre la alquimia y las catedrales góticas, pues en ella la dimensión simbólica alcanza una intensidad excepcional. Sobre todo, si se pone el foco en el conjunto de enjutas talladas en las capillas absidales.

En la arquitectura gótica, las enjutas son los espacios triangulares o curvilíneos que quedan entre un arco y el marco que lo encierra, o entre arcos contiguos, y que en muchos edificios medievales se aprovecharon como soporte escultórico.

Precisamente por su ubicación discreta y por su carácter aparentemente marginal, estas esculturas permitieron la inclusión de significados morales, escatológicos y simbólicos de gran profundidad, convirtiéndose en un conjunto iconográfico muy singular.

Y es que, el interior de la Pulchra Leonina, hay más de un centenar de pequeñas esculturas que, de nuevo, parecen responder al caos, con animales, seres híbridos, escenas desconcertantes o figuras humanas.

Sin embargo, lejos de formar un desorden, funcionan como una especie de laberinto espiritual vinculándose a la simbología cristiana reflejando el Apocalipsis, el Juicio Final, el Purgatorio o incluso haciendo referencias a las fiestas de invierno o las edades de la vida. Dentro de esta iconografía aparecen símbolos que también son propios de la tradición alquímica, como el sol y la luna, el dragón, la sirena, el león, el pavo real y muchos más.

Iconografías propias de la tradición alquímica
Iconografías propias de la tradición alquímica

 

Todos estos iconos no prueban la significación alquímica en el conjunto de las enjutas, ya que todas ellas tienen también su significado cristiano, no obstante, añaden un nuevo nivel de lectura a estas que remiten a la Gran Obra alquímica, que es el proceso fundamental para crear la Piedra Filosofal. Así pues, se estrecha la afinidad entre el significado iconográfico de las imágenes y el proceso de creación de la Piedra Filosofal.

Además, tal y como pone de manifiesto García Álvarez, este ciclo de enjutas es coetáneo a los primeros intentos de asimilar la Pasión de Cristo a la obra alquímica, lo que invita a pensar que la alquimia no fue ajena “a quienes concibieron y materializaron el ciclo iconográfico”.

En esta relación aparece el que García Álvarez considera el “protagonista real” de su artículo, una figura que permite llevar a cabo la relación entre el alquimista más famoso de todos los tiempos, Nicolás Flamel, y la catedral de León. 

Nicolas Flamel,
Grabado de Nicolas Flamel | Österreichische Nationalbibliothek

 

Nicolás Flamel y el enigma leonés

La relación entre el legendario alquimista Nicolás Flamel y la Catedral de León es uno de los aspectos más fascinantes que trata García Álvarez, pues según explica, el propio Flamel encontró en León la clave para descifrar un misterioso libro alquímico.

En su obra ‘Libro de las figuras jeroglíficas’ relata este episodio decisivo para conocer las claves de un manuscrito alquímico misterioso que había adquirido tiempo atrás, él mismo lo describe como “un libro dorado viejo y amplio” de tapas de cobre y hojas de corteza, escrito con caracteres desconocidos para él.

Figuras del 'Libro de las figuras jeroglíficas' de Nicolas Flamel
Figuras del 'Libro de las figuras jeroglíficas' de Nicolas Flamel 

 

Esta obra de Abraham Judío explica en sus páginas ciertas instrucciones para la transmutación de metales y descripciones que entiende como símbolos para la obtención de la Piedra Filosofal.

Desalentado tras años de estudio, Flamel emprendió peregrinación a Santiago de Compostela y en el viaje de regreso sería en León donde se produjo un encuentro decisivo para el porvenir de su ‘descodificación’ de la obra de Abraham Judío.

En nuestra ciudad conoció al maestro Canches, un mercader judío que identificó el libro como un tratado cabalístico, el Aesch Mezareph o “Fuego purificador”. Debido a esto el maestro decide viajar con Flamel en su vuelta a Francia interpretando el misterioso libro para él.

De esta manera, León juega un papel fundamental en la vida del alquimista, pues gracias a su encuentro con Canches en la ciudad, consigue completar el “Magisterio” y la transmutación al oro. Una hazaña que le haría poseedor de una fortuna que destinaría a donaciones para iglesias, hospitales y cementerios de París.

El relato de Flamel identifica implícitamente a León como un centro de saber cabalístico y hermético, condición imprescindible para la correcta comprensión de la alquimia medieval. En este sentido, León aparece en el relato no solo como un lugar geográfico, sino como un espacio simbólico de revelación.

Esta dimensión simbólica se intensifica cuando se comparan las imágenes descritas por Flamel en su libro con la iconografía de la catedral leonesa.

Dragones alados y ápteros, escenas de resurrección, ángeles con filacterias y coronas, leones dominando fuerzas caóticas o figuras vinculadas a la muerte, que aparecen tanto en el manuscrito alquímico como en las enjutas y portadas del templo.

Nicolas Flamel

'Libro de las figuras jeroglíficas' de Nicolas Flamel 

 

Esta similitud invita a García Álvarez a plantear una hipótesis, sugiriendo que las imágenes del ‘Libro de las figuras jeroglíficas’ no fueran solo interpretadas en León, sino que hubieran sido elaboradas a partir de la contemplación y lectura simbólica de la propia catedral.

De esta manera, el maestro Canches no habría enseñado a Flamel únicamente a descifrar un libro, sino a leer el gran libro de piedra que es el templo leonés. El viaje físico o simbólico de Flamel se convertiría así en un proceso iniciático, en el que la catedral actúa como mediadora entre la ignorancia inicial y el conocimiento revelado.

De este modo, el enigma leonés no reside únicamente en la historicidad del viaje de Flamel, sino en el papel que la ciudad y su catedral desempeñan como espacio de desvelamiento del arcano alquímico.

León se presenta como el lugar donde la alquimia, la cábala y el cristianismo confluyen en un mismo lenguaje simbólico. En esa confluencia, la catedral deja de ser un simple escenario para convertirse en protagonista, no solo alberga la clave de la alquimia, sino que ella misma encarna la Piedra Filosofal, entendida como proceso de transformación espiritual y no como objeto material.

Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica

 

Geometría sagrada y Piedra Filosofal

El simbolismo no se limita a las esculturas. La propia planta de la catedral de León responde a una compleja estructura geométrica basada en círculos secantes, triángulos equiláteros y puntos simbólicos invisibles al ojo profano.

Esta geometría guarda paralelismos con los sefirot cabalísticos y con la tradición del laberinto iniciático, presente también en otras catedrales como la de Reims. En este contexto, la catedral aparece como un espacio de transformación, un recorrido desde la oscuridad a la luz, desde la muerte simbólica a la regeneración espiritual.

Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica
Fundamentación geométrica

 

 

La catedral como Piedra Filosofal

La conclusión que se desprende del análisis de César García Álvarez es tan provocadora como coherente, pues la catedral de León puede entenderse como una auténtica Piedra Filosofal.

No un objeto, sino un proceso, no una sustancia, sino un camino. Un lugar donde confluyen cristianismo, alquimia, cábala y geometría sagrada para expresar una misma aspiración: la transformación del ser humano y su unión con lo divino.

 

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La catedral de León: Un gran libro de alquimia escrito en piedra
La catedral de León: Un gran libro de alquimia escrito en piedra