El Consejo de Ministros aprobará el próximo martes, 7 de abril, a propuesta del ministro de Cultura, el Real Decreto por el que se reconocen los hórreos del norte de la Península Ibérica como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. El reconocimiento pondrá de relieve las actividades, oficios y conocimientos tradicionales asociados a estas construcciones, así como su “capital inmaterial contemporáneo y complejo”.
Así, la declaración recoge que los hórreos, presentes en Galicia, Asturias, León, Cantabria y País Vasco, “desempeñan un papel esencial como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva”, vinculados a prácticas sociales, saberes transmitidos, memorias compartidas y representaciones.
Por este motivo, el objetivo de la declaración es “garantizar la salvaguarda de esta dimensión inmaterial”, incorporándola en los procesos de identificación, documentación, estudio y difusión, reforzando su reconocimiento y transmisión intergeneracional.
Asimismo, pone de relieve unos valores simbólicos que configuran un capital cultural que “contribuye a la cohesión social y al fortalecimiento de las identidades locales y regionales”, manteniéndose vivo gracias a la interacción constante entre las comunidades y el bien.
Arquitecturas populares
Los hórreos son arquitecturas populares diseñadas para guardar cosechas y alimentos y protegerlos de roedores y alimañas. Su principal seña de identidad es que se levantan sobre pilotes o pies derechos, lo que permite su ventilación interna y evita el acceso de animales.
En España, estas construcciones se localizan en la fachada atlántico-cantábrica: Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco. Más allá de su materialidad, los hórreos poseen un valor inmaterial, al ser lugares de memoria, hitos visuales y espacios con significados culturales y tradicionales.
Sin embargo, se han detectado riesgos para su mantenimiento, como la desvinculación funcional, la homogeneización, la desconexión intergeneracional o la pérdida de contextos culturales. Por ello, las medidas de salvaguarda se orientan a la preservación de su dimensión simbólica y social, junto con la conservación material y de los oficios tradicionales.
La declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial ayudará a garantizar su conservación, asegurando que la protección vaya más allá de lo material, preservando su valor simbólico y de identidad social.
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