Las entrañas de los pueblos del sur de León volverán a llenarse de cultura. La 7ª edición de 'Bajo Tierra. Artes de lo mínimo' transformará una vez más las históricas bodegas tradicionales y otros espacios patrimoniales en escenarios para el teatro, la danza, la magia, el circo y la música, consolidando un modelo cultural que convierte el patrimonio subterráneo en protagonista de la programación estival.
El diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Emilio Martínez, destacó que el festival se ha convertido en "un referente indiscutible" de cómo llevar la cultura de calidad al medio rural y poner en valor un patrimonio único. Durante su intervención agradeció el compromiso de los ayuntamientos y de la organización, subrayando que renovar el apoyo institucional a este proyecto "es una decisión fácil y un acierto seguro".
Martínez señaló que el principal valor de la iniciativa reside en convertir las bodegas tradicionales, espacios vinculados históricamente al trabajo agrícola y a la convivencia vecinal, en escenarios culturales que contribuyen también a combatir la despoblación. "Hacemos cultura desde las entrañas de nuestros pueblos, dotando a nuestras raíces de una nueva dimensión social", afirmó.
Asimismo, invitó a los leoneses a participar en esta nueva edición para redescubrir tanto el patrimonio subterráneo como la arquitectura tradicional de la provincia. "Estoy seguro de que nuestros antepasados sonreirían al ver cómo llenamos de vida, aplausos y emoción los espacios que ellos mismos construyeron", concluyó.
El alcalde de Gordoncillo, Urbano Seco, recordó que el proyecto nació en 2020 de forma conjunta entre varios municipios y que, desde entonces, ha experimentado un crecimiento continuo. A su juicio, la combinación de cultura y patrimonio supone "desarrollo con mayúsculas y economía con mayúsculas", al tiempo que permite garantizar el futuro de un patrimonio subterráneo que necesita ser conservado y dinamizado mediante actividades culturales.
Seco incidió en la importancia de preservar las bodegas tradicionales, muchas de las cuales han sufrido deterioros con el paso del tiempo, y defendió que iniciativas como esta ayudan a sensibilizar sobre su conservación y recuperación.
Por su parte, el alcalde de Valderas, Agustín Lobato, evocó el papel que desempeñaban las bodegas como espacios de convivencia, intercambio de ideas y relaciones sociales, más allá de su función como lugares de conservación del vino. En su opinión, el festival permite recuperar ese espíritu comunitario y devolver la vida a unos espacios que durante generaciones formaron parte del día a día de los pueblos.
La concejala de Cultura de Grajal de Campos, Justina de Godos, recordó también los recuerdos ligados a las vendimias y al ambiente que se vivía en las bodegas, lamentando que las nuevas generaciones no hayan podido conocer esa realidad. Explicó que, en el caso de Grajal, las actividades se celebrarán en el castillo del municipio, un edificio del siglo XVI que complementa el carácter patrimonial del festival.
El representante del Centro Dramático Leonés, Enrique López, puso en valor la singularidad de un proyecto que calificó como único en España por desarrollarse en espacios subterráneos y por su continuidad a lo largo de siete ediciones. Según explicó, el festival mantiene su apuesta por la diversidad artística con propuestas de teatro, magia, circo, títeres, música y cálculo mental, además de incorporar una conferencia inaugural del investigador Juan Manuel Azme, acompañada de una exposición fotográfica sobre el patrimonio cultural del sur de León.
López destacó que esta conferencia permitirá descubrir aspectos poco conocidos de las bodegas tradicionales, desde elementos escultóricos y decorativos hasta detalles de su construcción que habitualmente pasan desapercibidos.
La programación incluye espectáculos como La calculadora humana, de José Bono; la propuesta musical e investigadora 'El viaje del ritmo' de Rodi Ritmos; Algo muy tocho, de Pez Limbo; Simplemente Clara, de Minusmal; Pipo y Luna, Estudio en bermellón, de Auskalo Teatro; Diario del enemigo, de El Mono Habitado; y El alquimista del aire, de Gonzalo Martini.
Todas las actividades serán de acceso gratuito mediante reserva previa en los ayuntamientos participantes. La organización espera repetir la afluencia de ediciones anteriores, que ronda los 3.500 visitantes procedentes de distintos puntos de España, gracias también a la colaboración de los propietarios que ceden sus bodegas para hacer posible el desarrollo del festival.
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